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Italia sigue soñando con la clasificación al Mundial

  • 26 mar
  • 2 Min. de lectura

La Nazionale ha ganado 2-0 ante Irlanda del Norte, con goles de Tonali y de Kean, y aseguró su lugar en el segundo repechaje mundialista de la UEFA.

Sandro Tonali fue la gran figura del partido. Foto: Web.
Sandro Tonali fue la gran figura del partido. Foto: Web.

Con la obligación latiendo en el pecho y el murmullo expectante de su gente, este jueves por la noche en Bérgamo, Italia dio un paso firme: venció 2-0 a Irlanda del Norte en una noche donde el alivio llegó envuelto en eficacia.


El resultado final fue más contundente que el desarrollo inicial. Porque el primer tiempo había sido una historia ya conocida: dominio italiano, posesión abrumadora, campo inclinado… pero dificultades para romper el cerrojo rival. La Azzurra empujaba, insistía, acumulaba llegadas, aunque sin la claridad necesaria en los últimos metros.


La más clara de esa etapa había estado en los pies de Mateo Retegui, que rozó el gol sobre el cierre con un remate que pasó apenas desviado. Irlanda del Norte, en cambio, resistía con orden, líneas compactas y una disciplina que mantenía el partido en equilibrio.


Pero el complemento cambió el pulso.


A los 54 minutos, el partido se abrió. Una jugada que nació desde la insistencia encontró a Sandro Tonali en la puerta del área. Sin dudar, sacó un derechazo rasante, preciso, que se metió contra el palo. Gol. Desahogo. La sensación de que, finalmente, el partido empezaba a ceder.

Con la ventaja, Italia ganó en confianza. Movió la pelota con más soltura, encontró espacios y empezó a lastimar con mayor frecuencia. Y así, a los 72 minutos, llegó el golpe definitivo: una jugada por banda terminó en un centro al área que encontró a Moise Kean, quien definió con firmeza para el 2-0.


Irlanda del Norte intentó reaccionar, pero ya no tuvo herramientas. El desgaste físico y el impacto del primer gol desarmaron su estructura, y sus avances fueron más voluntad que peligro real. Del otro lado, Gianluigi Donnarumma vivió una noche relativamente tranquila, sostenido por una defensa sólida que no concedió grietas.


El pitazo final trajo algo más que tres puntos: trajo alivio. Italia cumplió, ganó con autoridad en el resultado y dejó atrás la ansiedad de un partido que, por momentos, parecía enredarse.


No fue una exhibición perfecta. Pero fue una victoria necesaria.Y a veces, en el camino hacia algo grande… eso alcanza para seguir creyendo.

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©2022 por Pablo Facundo Ochoa.

Periodismo independiente.

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