Chile gira a la derecha
- 15 dic 2025
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Kast será presidente tras imponerse sobre la comunista Jara en las elecciones de segunda vuelta de Chile.

En la tarde del domingo Chile vivió una noche de profundas pasiones y emociones democráticas, en la que el pueblo, con la pluma del destino en mano, trazó una línea nueva en su historia política. José Antonio Kast, candidato del Partido Republicano, se alzó con una victoria rotunda en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales celebradas ayer, al obtener el 58,61 % de los votos (6.084.364 sufragios), frente a el 41,39 % (4.295.958 votos) de Jeannette Jara, candidata del Partido Comunista de Chile, del bloque de la izquierda y del gobierno saliente de Gabriel Boric.
El triunfo de Kast no fue una victoria fugaz ni un susurro al viento: se extendió por todas las 15 regiones del país, marcando un claro respaldo popular que trasciende fronteras geográficas y que representa el giro más marcado hacia la derecha en Chile desde 1990, tras el gobierno militar de Augusto Pinochet.
El presidente electo logró imponerse en la mayoría de las regiones, especialmente en zonas del Norte Grande, la Araucanía, el Biobío y el Centro Sur, donde su mensaje de orden, seguridad y control de la inmigración irregular fue recibido con calor por una parte significativa del electorado.
Mientras que Jeannette Jara obtuvo mayorías en algunas comunas urbanas de gran densidad de población, como Puente Alto y Maipú, donde los votos fueron más progresistas.
Además, en el voto en el extranjero, Jara se impuso en países como Nueva Zelanda, Corea del Sur y Japón, mientras que Kast se destacó en lugares como Malasia.
La clave del triunfo de Kast
Sensación de inseguridad y preocupación por el orden público:
Durante la campaña, Kast supo captar el malestar de muchos ciudadanos frente al aumento de la violencia y la sensación de fragilidad frente al crimen organizado. Su discurso de “mano firme” y promesas de políticas más estrictas de seguridad encontraron resonancia en amplios sectores de la población.
Migración como tema central:
La preocupación por el flujo migratorio irregular se convirtió en un pulso constante en la campaña, y Kast la abordó con propuestas duras y claras que calaron hondo en electores que buscaban respuestas rápidas y firmes. Sobre todo, porque la inmigración fue culpable del aumento de inseguridad durante el mandato de Gabriel Boric.
Unidad de la derecha:
Tras la primera vuelta, los sectores tradicionalmente de centroderecha, incluidos varios de los que no llegaron a la segunda vuelta, confluyeron en respaldar a Kast. Este factor fue determinante para ampliar su base y consolidar un respaldo mayoritario. El apoyo del libertario Johanes Kaiser y de Evelyn Matthei fueron claves.
Así, bajo un cielo que tantos aman y tantos más miran con incertidumbre, Chile inaugura un nuevo capítulo de esperanza para algunos y de desafío para otros. Un país que sueña con seguridad, que clama por justicia y que, sobre todos sus anhelos, anhela que la democracia sea el eco más profundo y duradero de su voz colectiva.




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